¿Qué? ¿nos damos ya por enterados de que el modelo económico-productivo implantado en el mundo (y por ende el modelo social derivado) no es viable? ¿de que, de paso y gracias al mismo, nos estamos cepillando nuestro medio y, por tanto, el lugar que debe mantenernos con vida? ¿o ni siquiera con lo que estamos viendo y viviendo vamos a bajarnos del burro y vamos a seguir apostando por un sistema, además de ineficaz, injusto e insolidario con las personas y con el resto de especies vivas, a las que desprecia y castiga, únicamente en virtud del beneficio individual?¿vamos a seguir siendo tan necios y paletos como para seguir acatando -o incluso defendiendo desde la parte perjudicada- este agravio masivo que se cruje alegremente, además de a nosotros a todo el entorno vivo?¿seguiremos poniéndole cancioncitas y proclamas hippiesco-optimistas a un mundo, el actual, que ha llegado y está ahí únicamente para expoliarnos y depredarnos? ...¿o despertamos ya de una puta vez? ...porque si no despertamos, es simple y llanamente porque no nos da la gana. Y si no nos da la gana, es que somos tan hijos de puta como quienes estructuraron todo el tinglado en su día y lo mantienen hoy, sólo que mucho más gilipollas que ellos, puesto que encima somos los que cargamos con las consecuencias de todo ello en nuestro día a día. Y eso es prácticamente aplicable a casi todas las personas, sea cual sea su poder adquisitivo, ya que queda más que demostrado que dicho poder adquisitivo puede desaparecer de la noche a la mañana con un simple plumazo de la naturaleza, que poco cabreada anda para las perrerías que le venimos encajando.
En el actual sistema de capitalismo liberal-agresivo, el margen para mantenerse "a flote" es tan estrecho que cualquier imprevisto es capaz de desestabilizarlo todo. Pero claro, como somos así de arrogantes e imbéciles, y creemos con firmeza que no se nos escapa nada y que todo está bajo control y bien afianzado, pues para adelante, que si la naturaleza se pone tonta ya encontraremos la manera de doblegarla a nuestra paja mental narcisista-capitalista. Y lo mejor de todo es que, en nuestra gilipollez, nos dedicamos a prever la manera de sobreponernos tras un gran golpe natural, como un terremoto, un tsunami, una inundación, o la erupción de un volcán, pero no de un organismo microscópico. Fenómenos devastadores los primeros, pero que afectan, aunque con fuerza, tan sólo a una parte de la población muy limitada. Y claro, como siempre que sea en una proporción baja somos absolutamente prescindibles, pues aquí no ha pasado nada; cuatro noticias en clave de duelo, la gente escandalizada delante de su tele de 1000' pulgadas comprada a plazos con su sueldo de 1000 euros, y muy apenada por la muerte de tantas personas a la vez, que son las mismas que importan una mierda a la hora de comprarse una camiseta de marca por un dineral pero fabricada por mano de obra pagada a cuatro perras. Y a lo nuestro, que al fin y al cabo, qué podemos hacer nosotros por cambiar esta puta realidad, ¿verdad? Quien no sabe que nos están lavando el cerebro, es porque ya se lo han acabado de lavar. Pues mira por dónde, no ha sido un gran fenómeno natural, una hecatombe, la que ha dado la vuelta a nuestra vida tal como la conocemos y la hemos estructurado (porque sí, la hemos estructurado nosotros. Todos. Cada cuál con su aportación, más grande o más pequeña, por acción o por omisión), sino que ha sido un organismo microscópico el primero que nos ha dado un buen golpe a todo dios. Y digo el primero, que no por primera vez: las otras veces también fueron o un virus o una bacteria quienes sacudieron a la desprevenida humanidad, y por ser ésta como es confiada, arrogante, irrespetuosa e inmodesta.
Pero no aprendemos, y perseveramos en el sistema establecido, porque como es nuestro, es bueno. De ser gilipollas integral.
Hemos vivido unos días en que el planeta se ha mostrado como nunca que nadie recuerde de espléndido sin nuestras emisiones tóxicas, sin nuestra continua invasión de todo lo que no es nuestro pero creemos que lo es. El planeta ha suspirado aliviado, y muchos de nosotros nos hemos maravillado de cómo la naturaleza se abre paso y se desarrolla sin las estelas de los miles de aviones que a diario cruzan los cielos emanando gases de efecto invernadero, sin los cientos de millones de coches que ahogan de monóxido de carbono la atmósfera -y que han de ser cuanto más grandes y más caros mejor-... y ya estamos suspirando por volver a la "normalidad", que de habitual tendrá mucho (más que demasiado) pero de normal tiene bien poco. Empiezan a volver los ruidos de motores a las calles, y en breve volverán a hacerlo también a los campos, a las montañas, a la costa y al mar. Ese mar que durante dos meses ha llegado a creer que íbamos a dejar de infestarlo de residuos, y que podría volver a su, esta vez sí, auténticamente normal normalidad. Y todo con tal de seguir sosteniendo un sistema de convivencia con nosotros mismos y con nuestro medio que asfixia sin escrúpulos a ambos. Que explota y agota con avidez y codicia todo cuanto se nos ponga por delante, sea del género que sea, sin caer en la cuenta de la idiotez que eso supone, pues juega diametralmente en contra de aquello que nos ha de permitir vivir y sobrevivir, tanto física como socialmente, de una manera satisfactoria para todos los individuos. Individuos que, empezando por ahí, deberían mantener un equilibrio en su número para asegurar un sostenibilidad permanente de nuestra existencia, la de todos, en el medio que nos ha tocado vivir, que es limitado y que, aunque fuerte y resiliente, no es indestructible si se es lo suficientemente imbécil, corto de vista y malnacido como para ponerse siempre a uno mismo por delante -y sin tenerse en cuenta más que a uno mismo- a la hora de tomar las decisiones vitales.
La naturaleza nos está diciendo que estamos superpoblando el planeta con humanos de irreal e inviable longevidad, y que si seguimos empecinados en el ideal de una humanidad inmortal, entonces no habrá ni humanidad ni planeta... pero nosotros a lo nuestro, que si no veo que el vecino está más puteado que yo, o si yo no tengo la razón absolutamente siempre, si mi coche no es un BMW o si no puedo ver "Sálvame", yo no puedo de ninguna manera ser feliz. En fin, ¿qué se puede esperar de una especie que cree que la manera de acabar con un desprecio por la hembra humana, la mujer, absolutamente antinatural y escandalosamente extendido en el mundo, es cambiar la forma en que usamos los artículos al hablar o escribir? Damos una pena absoluta, aplastante, desoladora.
Y sí, en lugar de condenar el aborto, lo que la humanidad debería hacer si no piensa cambiar a día de hoy, es encontrar la manera de mostrarle a todo embrión humano cómo funciona el ser humano, y después preguntarle si quiere nacer. Porque ahora que eso es imposible, tener un hijo significa obligarle a cargar, sin su consentimiento, con toda esta basura, escondiéndole además el hecho real de que no estamos dispuestos a sacrificar ni una puta tele para cambiarlo.
Vemos a diario cómo los dirigentes de los diferentes países encuentran excusas de lo más surrealista para mantenerse enfrentados, ya sea con los de otros países, o entre ellos mismos, extendiendo así una densa cortina que nos distraiga de su inoperancia a la hora de mantener la harmonía entre y para las personas, que se supone que es LO ÚNICO para lo que se les ha elegido como eso, como líderes. Vemos y experimentamos en la propia carne cada día cómo nosotros mismos encontramos excusas -que una criatura de P3 hallaría desconcertantes- para mantenernos precisamente allí donde nos quieren esos mismos dirigentes: enfrentados entre nosotros...que de ese modo mantienen y ejercen su control sobre nosotros... Joder. Cuando después no tenemos ni narices de enfrentarnos al dueño de un establecimiento para decirle que vaya tela tener que aguantar a un camarero desatento y maloliente, y tener que esperar la cuenta media hora tras tres toques de atención. No: lo mejor es "no volver", en lugar de intentar hacer que aquello vaya mejor en beneficio de todos. Porque esa es otra, lo de criticar, deporte oficial humano, pero a las espaldas, eh!? a la cara una mierda... O la negativa -por temor- a clamar pública, abiertamente y a la cara en contra de la inmensa cantidad de actos incívicos que presenciamos a diario, tales como el que a la mínima ocasión alguien evite recoger la mierda de su perro de en medio de la calle, o quien en el tren pone los zapatos alegremente allá donde más tarde se sentará el culo de alguien. O quien condena al resto del coche de viajeros a escuchar su bazofia musical favorita... no se vayan a rebotar y sacudirnos si les llamamos la atención, que parece que lo más "normal" que puede pasar si se les llama la atención es que te aprieten una hostia...
No nos gusta la sinceridad. Ni practicarla ni sufrirla. Hemos de ser realistas y claros. Pero lo más amargo es que no nos gusta la sinceridad cuando no dejamos de enarbolarla como valor INDISCUTIBLE en las personas, pues "odiamos la falsedad en las mismas"... en las que no somos nosotros, claro, que practicamos esa proclama con la falsedad de un duro de madera y una hipocresía sólo digna de la Iglesia Católica y algún otro ente de similar perversidad; no puedes decirle a un hipócrita que es hipócrita abiertamente, sino que hay que hacerlo con una suerte de mensajes, o señales, que en realidad no debe ni siquiera captar él, sino que será suficiente para nuestra satisfacción que los reciba el resto de gente en la conversación. En demasiados entornos, apenas puedes manifestar tu opinión real, pues generará ofensa, y no auto-análisis. Joder, no puedes ni siquiera decir cosas buenas, porque entonces estás intentando algo oscuro!! NO-NOS-GUSTA-LA-SINCERIDAD. Cuanto antes entendamos y aceptemos eso, antes solucionaremos mejor la cuestión de si queremos cambiar eso o no, porque por el momento parece que no, que no la queremos solucionar. Decisión que podría ser perfectamente respetable de asumir plenamente las consecuencias de ello, entre las que se cuenta un mundo básicamente falso e hipócrita, y que sin ningún género de dudas va a dificultar unas cien o doscientas veces el que podamos alcanzar nuestros objetivos, puesto que por el camino vamos a tener que lidiar con toda esta mierda de "lenguaje indirecto-tergiverso-malicioso" que "entre todos nos hemos dado".
"la economía lo es todo", pensarán algunos (muchos, por lo que se ve). No: la economía no lo es todo. Pero es cierto que es muy fácil confundir la economía con el tener de comer. Y eso sí lo es todo. La economía, aclaro, es una ciencia en tanto que es algo que constantemente se estudia, sí. Que tiene su funcionamiento, que algunos entendemos razonablemente, que otros entienden mucho, y que muchos no entienden nada. Pero para nada la economía debe ser un condicionante para las necesidades de las personas, como se viene pretendiendo. Más bien, la economía es algo que, ya que entendemos cómo funciona, debería adaptarse a esas personas, en lugar de ser usada para dictarles cómo deben comportarse, que es básicamente lo que viene pasando. Es un instrumento usado, en lugar de para regular -equilibrar- la actividad humana, se usa para crear posiciones de poder. Es decir, el summum de la desigualdad y el desequilibrio. Poder a ejercer sobre otros, para así crear una hegemonía, un dominio... una sumisión, en definitiva. Hasta el punto de que al final, en el fondo, esa acaba siendo la única razón de ser de semejante conducta. Por el amor de dios, que andamos ya en un estadio evolutivo en que, con todos nuestros avances, no deberíamos necesitar ya dominar sobre nadie de nuestra especie para vivir bien!!! "tot plegat", un puto desastre guiado y patrocinado por nuestra ya absurda aunque aún vigente ansia de poder.
Cambio de tercio. No pierdo el hilo, pero ataco desde otro ángulo; me gustaría saber cuántas personas no escritoras se han planteado el potencial que tiene la escritura (y la lectura, claro)... el poder comunicarnos entre nosotros como no puede hacerlo ningún otro ser en este planeta. Primero, de forma oral y con un lenguaje 1000 veces más sofisticado (que no eficiente dada nuestra estupidez) que el que pueda desarrollar cualquier especie, por sencillas cuestiones de morfología (tenemos una lengua, un paladar, dientes, nariz, faringe, y un cerebro inaudito, capaces de articular y coordinar todos esos elementos y estructurar combinaciones válidas, en diferentes idiomas además, como para describir las cosas que vemos, y sobretodo cómo las sentimos, al más mínimo detalle). Bien, pues valga tan sólo ver el índice de personas que se jactan de no leer "porque eso es de mariquitas", o de personas que dicen leer -porque eso viste mucho- pero no leen una mierda, para darse cuenta de cómo se desprecia la transmisión de conocimientos en la sociedad actual... que en el fondo desprecian los propios conocimientos, porque contradicen y obstaculizan su estilo de vida, basado por cierto, en superar los niveles de un videojuego. Hablo de adultos, sí... lo he visto. Y no poco, ni medio poco.

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