dimarts, 5 de juny del 2018

¡Eficiencia!

EFICIENCIA

   Hola a todas y todos. Vuelvo a reincorporarme, después de bastantes años, a la escritura de algunas de las cosillas que creo pueden interesar a la gente... espero que al menos en un momento dado y para bien o para mal (que mejor para bien, eh!).
  Decir, para ir introduciendo la temática, que el impulso llega esta vez (principios de 2018) de la mano de la actual situación socio-político-territorial, que es indiscutiblemente de crisis... sin pretender considerarme ni mucho menos un artista en el ámbito de la escritura, decir que todo ha ido un poco como ha venido dándose siempre a lo largo de la historia: en los más de los casos, el estímulo artístico, o sea, de expresión personal, se ha dado normalmente con más fuerza en épocas de conflicto. Por una mera cuestión, supongo, de necesidad: de la necesidad de oponernos a aquello que nos "fastidia" el modelo de existencia/coexistencia que cada uno nos hemos hecho. Máxime si pretende ser fastidiado por la fuerza y sin otro argumento que unos enormes huevos toreros.
   Bien... el "qué" y el "porqué" del presente escrito:
   El "qué" es lo absurdo de la situación socio-política actual en sí misma cuando se conocen algunas realidades relevantes al respecto, en especial las relativas a la historia de una España que desde sus inicios siempre ha funcionado en la misma línea. Y digo algunas deliberadamente porque no hacen falta muchas más... desde luego, para todos sería deseable conocer todos y cada uno de los pormenores de lo que pasó, ha venido pasando y parece que seguirá pasando si no se le pone remedio desde las clases que históricamente han venido soportando el peso del avance: las populares... pero eso, conocer con detalle absolutamente toooda la historia es bastante difícil si no se ha dedicado una vida casi entera a ello. Tampoco siempre hace falta, como decía que es el caso: tan sólo con dar un -relativamente- rápido repaso a la historia, lo obvio sale a la superfície. Que lo que ahora llamamos España, (que viene a ser Castilla, vamos), lo ha venido haciendo a lo largo de toooooda su historia; exactamente lo mismo que hace ahora (en un modo más adaptado a los tiempos, si acaso) desde que un tal Reino de Castilla se afanaba en someter al resto de reinos/culturas con los que se topaba. Y eso es, ni más ni menos, que avasallarlo hasta apropiárselo y entonces someterlo a sus intereses. Cosa que por cierto, si se estudia tan sólo un poco, se ve en seguida que deja de funcionar en cuanto todo argumento se limita al poder de las armas o de la imposición (por las armas o la fuerza física, claro). Con el añadido en nuestro caso, he de decir, de una estrechez de miras de la que tan sólo son capaces los estamentos católicos y los militares, subyugados estos últimos, un rey mediante, a los primeros.
   Pese a que, confieso, me identifico con el deseo catalán de dejar de depender de un estado en el que he dejado de creer hace ya tiempo -pero últimamente con más fuerza y razón-, además ocurre que soy catalán!! (y lo digo así porque una cosa no tiene porqué venir de la mano de la otra). Catalán, pues, por nacimiento, pero también por convicción. Después, por de comprender  a través de la perspectiva histórica cómo hemos acabado donde estamos, y también después de una reflexión lo más contrastada posible acerca de los futuros escenarios posibles... Y es que desde luego, existe algo que irracionalmente tira de ti cuando, de alguna manera que no sabes explicar, cuerpo y mente te dicen que el rumbo de todo -así, en general- no está siendo bueno... pero es que cuando te pones a intentar racionalizarlo y argumentarlo, a intentar documentarte y a preguntarte el porqué de muchas cosas, te das cuanta al final de que se acaba tratando de una cuestión de eficiencia (debo aquí agradecer la aportación de Ramón Cotarelo, a través de su libro La república catalana, con la inclusión de ese término (Cotarelo 2016: 143), que estoy seguro de que acaba coincidiendo, en parte del camino al menos, con la "catarsis" de Bosch al ver la escisión como motivo de avance y de recuperación del tiempo perdido (por cerrados de miras) a la hora de progresar... aunque Bosch aluda al ya demasiado maltratado término de "Segunda transición"). Y por ahí voy; me refiero a eficiencia para todos y todas. Para todas las gentes del territorio español, cada cuál se la busque como mejor estime; en mi opinión un modelo productivo -por ejemplo y por citar sólo una cosa- basado en la investigación y el desarrollo, en el progreso, el avance y la innovación, es algo imprescindible para la durabilidad y la calidad de un estado. Y en nuestro caso eso pasa, sin que haya otro remedio, por una evolución ideológica: Darwin quizá diría alguna (o hasta bastante más de una) chorrada durante su vida, seguro y como persona que era. Pero la clavó cuando decía que la especie mejor adaptada es la que subsiste (y sin que la acción de dios alguno, por cierto, haya de interferir en eso para nada, en mi opinión, y visto que en efecto, no interviene en nada ni para nada tal dios más allá de la naturaleza, que poco tiene en común con lo que te suele largar un cura en su discurso). Aplico esto ahora, no a la subsistencia de la especie, sino a la de los Estados. Y en general, he de decir, creo que aquí no se está, digamos, acabando de demostrar una demasiado buena capacidad de aprendizaje y adaptación (o sea, de evolución) a medio-largo plazo. Joder, y menos a corto! Peor parte se llevan aún los estados, como es el caso de España, adscritos al nacional-catolicismo, que a lo largo de los siglos se ha dedicado fundamentalmente a lastrar el avance científico en nombre de un Dios que aquí nos tiene, peleándonos con uñas y dientes contra todos los elementos (y algunos personajes) para no acabar en la calle, o marginados/as, y siempre, eso sí, sometidos a una autoridad invisible, incorpórea, y, en definitiva, fraudulenta. Bueno... no. Que el rey anda de intermediario, y ése es corpóreo. Bien, en todo caso, prueba de lo que digo es que no sólo las clases dominantes siguen maniobrando impunemente con el único objetivo de cuidar de sus intereses personales, sino que además han conseguido, a través de unas paupérrimas prebendas otorgadas a su pueblo (tales como un supuesto orgullo patrio), ponerse de su lado el apoyo de las mismas clases a las que sangran y engañan abierta e impunemente, además de reprimir cuando éstas se quejan, en lugar de intentar comprender y solucionar sus verdaderos problemas... En definitiva, "desigualitarios" y "desiguales" empujando desde el mismo bando. Empujando, sí!!!  Como decía al principio, el "qué" es lo absurdo de la situación (visto, por supuesto, del lado del ciudadano de a pie, como creo que somos la mayoría).
   En todo caso, esto nos lleva al porqué de este "parrafillo"... y es que el porqué no es ni más ni menos que tratar de ofrecer una visión lo más eficiente y eficaz posible a quien quiera tomarla en consideración, sea de aquí o de allí. Básicamente en pro de una más alta rentabilidad socio-política (y de paso también económica) a la hora de desarrollarnos unos y otras, de progresar, de evolucionar. Cada cual a su manera, que no soy yo quién ni lo es nadie para determinar cómo debe avanzar una comunidad que encima no es la mía!. Pero también sin que eso, por definición, haya de entorpecer, impedir o incluso detener el avance de otra comunidad (en este caso sí, la mía) de la manera en que esa comunidad haya decidido avanzar. Y si para ello es necesaria una redistribución del poder a nivel político y de gobierno, pues bienvenida sea, que a lo único que ha de contribuir es a que cada comunidad -es decir, nación- se desarrolle a la manera que decida esa misma sociedad. Y para eso cada una de las partes necesita poder legislar cada una a su manera, o acabarán habiendo "hondonadas de hostias". Eso puede hacerse tan sólo de dos maneras: con la aprobación y consentimiento de un órgano estatal superior que otorgue plena autonomía al territorio en cuestión (Estado Federal: el Confederal ni lo contemplaremos dada la disposición mostrada), método en principio sospechoso dado cómo acabó el estado autonómico, que pretendía en sí mismo ser la federación que durante tanto tiempo pregonó el PSOE), o por medio de la total independencia institucional, es decir, la constitución de un nuevo País. Eso hay que entenderlo. Pero también otra cosa en el caso que nos ocupa (Catalunya-España): Que la independencia de España de un colectivo que viene haciendo de locomotora en la economía de mercado y en cuanto a investigación y desarrollo se refiere, puede suponer -y yo creo firmemente que supondrá- la automática renovación y actualización del propio estado español. ¡A todos los niveles! socio-económico-político-científico... y los que se os puedan ocurrir... sobretodo porque no tendrá más remedio!! a no ser que quiera acabar siendo fagocitado por un pez evolutivamente más grande, que es exactamente lo que pasará si se sigue fundamentando la economía en el buen funcionamiento del turismo y en la especulación inmobiliaria cuando todo el mundo sabe que en el mundo actual, un país energéticamente autosuficiente es autosuficiente en prácticamente todo el resto de aspectos, y que aquí, que estamos rodeados de mares y bañados en sol prácticamente todo el año, tenemos recursos energéticos más que suficientes no sólo para abastecernos, sino también para exportar el posible excedente energético (para quien no lo entienda, lo que nos sobre, que nos sobrará si se invierte lo necesario). Siempre, claro, que no consintamos que primen las amistades y complicidades de nuestros dirigentes (empezando por ese rey que tanto quiere mucha gente) para con los magnates del petróleo con los que negocian también la venta de armas, por cierto... un paraíso, la España actual, sí...

Así que el tema acaba siendo un llamamiento a TODAS las gentes a preguntarse por hechos que van bastante más allá del chalet que se ha comprado uno u otra, de unas cremas afanadas del súper, o de cómo éste insulta a aquél; Creo que hay que preguntarse hacia dónde vamos. O mejor hacia dónde queremos ir y cómo queremos intentar llegar. Es decir, como creo que sería muy bueno que hicieses también TÚ. Seas quien seas, vengas de dónde vengas, o sientas lo que sientas por una determinada patria. Patria que, por cierto, siendo por su etimología "algo que debería cuidar de nosotros y nosotras", se sigue teniendo hoy como un alto y noble concepto, cuando ha llegado un punto en que deberíamos preguntarnos qué estamos dando por ella y qué está dando ella por nosotros. Y también, ya de paso, qué coño tiene de tan importante (o incluso de bueno, visto lo visto) la sacrosanta unidad de España!!??

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