diumenge, 25 de maig del 2008

Holanda, mayo 2008

Hola de nuevo, lectoras, lectores y cualquier otra criatura que pueda estar accediendo a estas líneas. Siento el parón, pero es que no me he encontrado muy dispuesto para escribir, ultimamente. Esta vez, lo hago para hablaros de mi último viaje a Holanda. Lo hice con motivo de la boda de mi amiga Cath, que es de cerca de La Haya... la verdad es que subía acojonado, pues debido a que Cath debía andar más liada que la pata de un romano en los días previos a la boda, fue poca la comunicación que mantuvimos, y yo ya me veía rodeado de gente desconocida que hablaría en un idioma desconocido...
Pero lo cierto es que todo fue muy bien. la boda también, quiero decir. Durante un momento de la celebración, en la sala donde se hizo la fiesta, hicieron un pase de fotos, proyectado en enorme en la pared, repasando un poco la vida de los novios y, ¿a que no sabeis a quien me encontré, de repente, en aquella pantalla gigante? a mí!! pusieron una foto de la época en la que Cath y yo salíamos juntos por las calles de Londres, recordando esa época de su vida. Y como allí todos saben hablar inglés (lo mismo que aqui, vamos), acabé relacionandome con mucha gente que me reconoció como ex-noviete de Cath, y encontrando tb algunos conocidos de mi etapa londinense. Total, que muy bien, aunque esta gente acaban muy pronto este tipo de fiestas -a las 0:00 ya no quedaba ni dios en la fiesta-. Eso sí, eso no les representa un problema a la hora de agarrar la caraja...
Por lo demás, todo genial; tres días en Holanda repartidos entre Amsterdam y Rotterdam a los que les saqué buen partido. Fotográfica y anímicamente. Si quereis, las fotos del viaje están ya colgadas en Picasa. Sólo teneis que clicar en la miniatura de la presentación del lateral de la página del blog.
Holanda es un pais que me gusta. Me gusta mucho. Y ello pese al clima de mierda. Porque eso sí lo tiene. Pero, además de lo bonito y fotogénico del país, lo que me gusta es la obertura de miras de sus gentes. Se trata de un pais tolerante con las personas, y muy razonable en todo lo que toca a sus libertades y derechos. La manera en que tratan el tema de las drogas, o de la prostitución, como abordan la cuestión del sexo, la de la inmigración y, en general, la convivencia entre las personas... esta gente entiende que el ser humano NECESITA divertirse. Resulta muy agradable. Pero es que si además de todo esto, te puedes pasear por las calles y los canales estando puesto de alguna variedad de la maravillosa hierba que allí puedes comprar, entonces todo gana aún en encanto.
Como digo, es un viaje que siempre que hago (debe de ser la sexta o la séptima vez que voy a parar allí), me deja un agradable sabor de boca. Si bien, como en todo viaje, siempre acabas encontrándote al final con el regreso. La vuelta a nuestro pais. Pais que cada vez aborrezco más. Y no porque sea feo, porque el clima sea malo o se coma mal, no... aqui el problema es de actitud, y eso cansa más que la persistente lluvia Holandesa, creedme.

dimarts, 18 de març del 2008

Seguridá Sosiá (remasterizado)

CARTA AL SR. PRESIDENTE DEL GOBIERNO

En primer lugar, sr. Presidente, quisiera saludarle. Mi nombre es Daniel Bueno (todos me llaman Dani). Tengo 32 años y soy natural de Barcelona, es decir, catalán. Sí! esos seres cabreadizos que le ponen pegas a todo y tienen fama de de no querer desprenderse de nada que no sea el resto del país.
El motivo por el que le escribo es mi intención de explicarle la situación que se ha venido dando en los últimos cinco meses, y que ha propiciado el hecho de que en la actualidad me encuentre, sin comerlo ni beberlo, en una situación francamente precaria. Si a vd. remito el presente escrito, es porque dicha situación ha sido provocada por la manera en que están estructurados algunos de los sistemas mediante los cuales este país funciona, por lo que he creído que usted, en calidad de máximo dirigente de este gobierno, sería la persona idónea para tratar de hallar una solución a un problema que puede dejar a un ciudadano -y digo uno por conocer mi caso, pero vaya vd. a saber cuántos más se habrán visto como yo- sin cobertura alguna ante la vida cotidiana, de cada día. Concretamente dos de esos sistemas: El laboral y el sanitario. O la combinación de ambos, para ser más exactos en el caso que nos ocupa. Para ilustrarle sobre éste que, deduzco, no es el único (pues no creo tener motivo para ser merecedor de una conspiración por parte de mi gobierno), me veo en la necesidad de relatar cómo fueron sucediendo los hechos desde el principio. Espero con ello no aburrirle demasiado. Le aviso de que va para largo...

Todo empieza el 19 de noviembre del año 2007. Me dedico a la electromecánica, y llevo a cabo dicha tarea en un taller de maquinaria destinada al alquiler por parte de las empresas de obra pública. Abastecemos, entre otras, a las empresas que ustedes seleccionan para llevar a cabo todos sus proyectos de infraestructuras. Seguro que le suena la empresa GAM-Vilatel. Bien pues, como iba diciendo, el día 19 de noviembre, sentí mientras trabajaba unas punzadas en el abdomen ciertamente alarmantes. El dolor, incluso se irradiaba (se extendía) hasta la zona genital. Menciono esto porque en realidad es muy relevante, como se verá más adelante. De manera que pedí por favor en el trabajo que alguien me acercase al hospital, en visita de urgencias, pues aquello me asustó de verdad. Algún tiempo atrás había ya tenido molestias similares –si bien no tan intensas-, pero dado que acabaron remitiendo durante el largo –y lento- proceso médico al que me vi sometido, no les di más importancia. Aquello debió ser hacia el año 2003 o 2004. Como digo, recaí de los referidos dolores y fui trasladado de urgencias al Hospital Taulí de la ciudad de Sabadell (provincia de Barcelona, autonomía catalana, estado español, continente europeo, etc.): allí es donde vivo. El primer punto remarcable de todo lo que más tarde iría sucediendo, es el hecho de que pasé siete horas exactamente (desde las 10h hasta las 17h) en el servicio de urgencias del principal hospital de una ciudad que no puede calificarse, precisamente, de pequeña o poco importante. Siete horas, sr. Presidente. Una menos de las que necesitaba; sobretodo porque en las paredes de la sala de espera de urgencias, colgaban unos carteles que rezaban lo siguiente: “Si su estancia en el servicio de urgencias se prolonga por más de ocho horas, diríjase a nuestro personal para solicitar un bocadillo”. No estoy bromeando. Por desgracia en aquel momento no disponía de una cámara de fotos con la que fotografiar aquello. Presidente, de aquel cartel se me desprendieron dos revelaciones: la primera es que en aquel lugar están habituados a las esperas de más de ocho horas. Y la segunda, que la Seguridad Social estima en muy poca la cantidad de comida necesaria para la supervivencia por parte del ser humano… No pretendo resultar más corrosivo de lo que debiera, pero es que cuando uno desayuna a las 6:15h de la mañana, aguantar con ello hasta bien entrada la tarde se hace horrible. Y a mí me faltó una hora de espera. Aún tendría yo mala suerte…
Bueno, aquel día ni siquiera me diagnosticaron lo que, a día de hoy, sé que tengo. El diagnóstico fue otro, y su tratamiento, como consecuencia, del todo inútil. Pero no voy a hablarle de la efectividad de los médicos, ya que entiendo que eso es algo que no depende directamente de ustedes -¿o sí?(¿ministerio de educación?)-. En cualquier caso, y al ver que el dolor no remitía y que aumentaba con cada esfuerzo que yo hacía, me sometí a nuevas exploraciones y pruebas. Por entonces yo ya tenía la baja médica, prescrita por el médico de cabecera. Tras unas tres semanas, en el Centro de Atención Primaria de mi ciudad descubrieron que padezco de varicoceles. Brevemente comentaré que se trata de formaciones varicosas en la zona de los testículos y que, aunque rara vez llega a causar dolor, puede hacerlo. Más aún, de no ser tratada de manera eficaz, puede comportar pérdida de fertilidad. Bien, continúo. Tras varias semanas de pruebas, visitas, peripecias y viajes varios de aquí para allá, y de unas cuatro semanas de práctica inactividad del proceso sanitario en relación a mi curación, cuando al final me visita el urólogo de zona (esto ha sido este mes de febrero, el dia 12, concretamente), éste me dice que hay que operar. El dolor es el motivo principal para ello, pero además, es que no hay que obviar la posibilidad de que a la larga afecte a la fertilidad. Bien, ya tengo algún dato más, aunque no tengo ni idea del tiempo que tardarán en operarme. A todo esto, hay un hecho que se da de manera paralela: ante la imposibilidad por mi parte de proporcionar datos concretos sobre cuánto va a durar mi convalecencia, la empresa para la que trabajo, con contrato indefinido, decide rescindir el mismo. Y lo hace. ¿el motivo oficial? Que después de dos años prestando mis servicios de manera completamente satisfactoria (según aseguran mis superiores más directos), “se viene observando que no se adapta a las directrices de la dirección” (eso decía la carta de despido). Por supuesto, el individuo que emitió la orden de cese es un cargo directivo que desconoce por completo la labor que desempeño en la empresa o que, si la conoce, sabe por el jefe de taller que es plenamente satisfactoria, como digo. En fin, que lo que me vienen a explicar quienes me dan el documento a firmar, es que la mejor opción que me queda es aceptar el despido con la promesa (oral, por supuesto; se negaron en redondo a afirmar lo mismo por escrito) de que, una vez recuperado, si acudía a ellos, mirarían “qué se podía hacer” para volver a incorporarme. Mi empresa me ha despedido por estar enfermo, sr. Zapatero. La verdad es que no sé si quiero volver a trabajar para ellos. Y usted dirá “eso no puede hacerse”. Pues yo le aseguro que sí. De hecho, pueden hacerlo por el simple hecho de que les apetezca, si se da el caso, ya que las causas que alegan para llevar a cabo el despido pueden –y suelen- ser falsas… ¿Qué porqué aceptar el despido, entonces? Se lo explico: como el contable de la empresa tuvo la amabilidad de explicarme, si uno se pone en contra de la resolución, puede que acabe ganando un proceso judicial que puede durar mucho tiempo. ¿Qué se consigue? La readmisión, es decir, que no lo echen a uno. ¿Qué medida toma la empresa, en tal caso? (recordemos que la intención dicha empresa sigue siendo deshacerse de aquel elemento “poco rentable”). Poner a aquel trabajador a hacer cualquier trabajo que no cuadre con sus aptitudes; ya sólo falta esperar la más mínima falta de ese trabajador para rescindir su contrato… de forma procedente!! Es decir, en la calle, y sin un duro. De modo que la indemnización que recibe el trabajador convierte en legal el hecho de que a uno lo echen por tener una enfermedad de la que no tiene ninguna culpa. Y además, no hay opción: aceptarlo es la única manera de no salir peor parado. Siento no poder documentar algunas de las cosas que aquí digo, pero es que creo que en este país la grabación clandestina de conversaciones es ilegal…
Día 26 de febrero. Llevo cinco meses de baja y estoy en el paro. Paro que se consume con cada mensualidad que recibo del INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social). Por estar de baja, no puedo trabajar. En el día de hoy tengo visita con el especialista (urólogo) por la mañana, y espero que éste pueda ya darme una fecha para mi operación. Una sencilla operación que, según me informo, es simple, rápida, y ni siquiera requiere del ingreso hospitalario por parte del paciente. El urólogo confirma que hay que operar debido al dolor (¡¡pero no plasma el motivo por escrito!!), y me envía a la tercera planta (esta vez se trata del Hospital de Terrassa), a que procesen su orden de cirugía y me pongan en la lista de espera. Me asegura que me podrán dar una estimación del tiempo que llevará hasta que me operen. En la tercera planta, en efecto, me inscriben en la lista de espera y me expiden un justificante a tal efecto, pero cuando les pido una estimación me dicen, simplemente, que no me la pueden dar, porque el tiempo de espera puede variar en función de las urgencias que se presenten, y no quieren “arriesgarse” a emitir una información falsa. Las palabras del chico del mostrador han sido “si yo ahora le digo que seis meses, y luego es un año, usted dirá que le he mentido”… ¿seis meses?¿un año? Cielos, espero no haber perdido la fertilidad, para entonces. Lo que no tengo nada claro es si para entonces me quedará algo que cobrar del subsidio de paro (paro al que me veo arrojado, y en el que estoy atrapado).

Pero eso no es todo. Si por la mañana ocurría esto en mi visita al especialista (el urólogo), por la tarde debía acudir al ICAM (Institut Català d’Avaluacions Mèdiques), con objeto de que allí estimasen si realmente reúno las condiciones para estar de baja laboral. Me piden todos los informes y exploraciones que tenga en mi poder. Les llevo todo lo que tengo (hasta los partes de confirmación de baja, que empiezan a ser un montón). Y sí, parece claro que padezco de varicoceles y que estoy en lista de espera para ser operado “algún día”. Pero… ja! Ningún informe habla explícitamente de la imposibilidad de llevar a cabo mi trabajo. Lógico: los médicos supongo, se dedican a lo suyo, que es el cuerpo humano, la diagnosis y los tratamientos. Las cuestiones laborales no suelen encontrarse entre las incumbencias de un médico especialista. Y es de éste de quien piden tal informe. Uno emitido por el médico de cabecera no serviría. He de puntualizar que si no me hallo en condiciones de realizar mi trabajo, es debido a la naturaleza de éste: en un taller mecánico dedicado a la maquinaria pesada, el esfuerzo físico es la tónica a lo largo de la jornada, ya que cuando no se están izando pesos importantes, se está haciendo fuerza con una llave, un mazo, o cualquier otra herramienta pesada. A mi no me importaría solicitar el alta para trabajar sentado delante de un ordenador, por ejemplo. Pero creo sinceramente que ir a trabajar para tener que rehusar a la mitad de las responsabilidades, o tener que dejar el puesto de trabajo debido a las molestias de manera contínua, pues no es forma de desempeñar el cargo.
Bien, el caso es que la médico del ICAM (una tía de lo más “simpático”) me dice que con lo que aporto, me “tumban” la baja. Mi réplica: pero ¿no saben en el INSS que uno de los motivos por el que hay que operar en casos como el mío es el dolor? Su respuesta: No. Ellos no son médicos y no tienen porqué saberlo. ¿Así que en el Instituto Nacional de la Seguridad Social no hay ni un médico que pueda aportar un criterio y una comprensión, pues eso… ¿médicos? Pues no. Así que habrá que hacerse con ese informe del especialista. Y ¿para cuando requeriría usted ese informe? Respuesta: para el lunes que viene. ¡¡Tres días!! Dispongo de tres días para conseguir una hora de visita para un especialista que la última vez que me dio hora lo hizo para un mes y medio después de la solicitud de ésta!!!
Para completar el halo surrealista que todo empieza a tomar, el último médico que me visitó aún sacó a la luz una nueva teoría sobre lo que me pasa. Mucha atención: este medico del que hablo fue el urólogo de la mútua que me paga el subsidio mientras estoy de baja. Llego. El hombre (un señor ya mayor, muy tradicional, él) me examina. Me hace algunas preguntas, y después de un buen rato, me dice que no cree que tenga varicoceles, sino una alteración de la función sexual (un cólico espermático) que, al loro, me he infundido yo mismo a base de alterar el proceso del coito... o sea, que después de cinco meses, todos los médicos del planeta, 40.000 trámites y otros tantos viajes para arriba y para abajo, resulta que lo que pasa es que no follo bien. Al tanto con el tratamiento: me recomienda unas pastillas (espasmolíticos), y que, en palabras mías, eche tres o cuatro polvos "bien echados", o sea -me dice- dejando que la cosa "fluya" tal como viene... vaya, doctor. Una lástima: acabo de quedarme sin pareja... ¿podría usted hacerme una nota por escrito que pueda servirme a la hora de ligar?¿o quizá tienen vds. personal especializado en ese tipo de tratamientos?... acabé tomándolo a guasa (no con en el médico, claro).
Estamos a dia 18 de marzo. De marzo! Hoy he recogido ese informe que vuelve a detallar lo que padezco, pero que no especifica que yo no pueda trabajar. Me lo dan. Me quejo. Me dicen que evaluar mi capacidad para currar es responsabilidad del ICAM… pero, ¡si es de allí donde me piden el informe!!

Hoy me han dado el alta. Pero yo no puedo currar. De lo mío, al menos. Supongo que podría currar de cajero en el Mercadona pero, sinceramente, creo que es una putada que haya yo de verme así sin haber hecho nada en especial para conseguirlo.
En fin, y repasando: estoy en el paro y no puedo currar. No tengo ni idea de si me operan dentro de un mes o de un año… Llevo cuatro meses dando más viajes para arriba y para abajo que el más osado de los aventureros, cuando se me recomienda el reposo… y estoy atrapado!! Del todo atado de pies y manos. No hay nada que yo pueda hacer, y ello tiene aspecto de querer durar así algún tiempo más. Y a mí, lo que se me consume, es eso: el tiempo. El tiempo y la paciencia. La paciencia que he derrochado siguiendo meticulosamente cada uno de los procesos a los que he sido sometido por administraciones y personal cuya competencia deja todo que desear, y que no me ha llevado aún a ninguna solución práctica de verdad ni a ningún lugar, de hecho. Al menos, todavía, porque a este paso, en donde sí me veo es en la calle y sin un duro en muy poquito tiempo.
Presi, muevete...

dijous, 14 de febrer del 2008

El Spot de Amnistía Internacional

El vídeo que os muestro ha sido creado por Amnistía Internacional. Un spot que, yo creo, está muy bien para que lo vea cualquier tipo de público. Pues bien, el gobierno, por alguna oscura razón (como suelen serlo la mayoría de razones que mueven a muchos gobiernos a hacer muchas cosas), ha vetado el spot, y ha amenazado con imponer sanciones a todos los medios que lo difundan. ¿Porqué? sólo ellos lo saben... Creo que, además de desinformados, muchos estamos demasiado acostumbrados a aceptar lo que se nos quiere imponer y a tragarnos la explicación que nos quieran dar... cuando nos dan alguna.

El vídeo no tiene desperdicio. Si quieres bajártelo y difundirlo tú tb, en este link lo encontrarás en varios formatos

http://web.es.amnesty.org/elpoderdetuvoz/descargas/

Eh! y éste no es un mensaje sólo para los gobiernos. También lo es para las personas. Para todas.

Hasta pronto!

dilluns, 11 de febrer del 2008

Lo bueno si breve, dos veces bueno

Me dicen en muchos de los comentarios que recibo que me enrollo como las persianas. Intentaré hacer relatos más cortos. De hecho, creo que podría empezar ya con éste...


Hasta pronto!

dilluns, 4 de febrer del 2008

Vecinos

Debe hacer ya del orden de nueve meses que vivo donde vivo. Gemma, que es la hija de los propietarios del piso que habito y con quien trato al respecto, me solía advertir -muy insistentemente- acerca de los vecinos. Que si ten paciencia, que si son todo gente mayor, que si están cargados de puñetas... A día de hoy, si de algo están contentos los propietarios conmigo, es por llevarme "bien" con los vecinos, cosa nada exenta de un gran esfuerzo que he de llevar a cabo de forma periódica al toparme con alguno de ellos. Y es que en general, vivo en un barrio, cuando menos, curioso...
Mucha inmigración, y no me refiero sólo a la que llega de otros países. También hay muchas familias llegadas del sur, que han instaurado su culturilla en tanto en cuanto han podido. Valga el ejemplo que acontecía hará dos días, mientras hacía la compra en el supermercado. Andaba yo por el pasillo de las verduras cuando me sobresaltó la voz de una señora de aproximadamente 200 kg de peso, que le gritaba a su teléfono móvil algo como "...ejque la mama, por su enfermedá, no toca... que no! que no domina, tá ía...". Repito, todo a voz en grito. Y digo yo, señora ¿es absolutamente necesario atender una llamada de ése tipo mientras selecciona las hortalizas para el caldo del Jonathan?¿tenemos los consumidores inocentes que escuchar los pormenores acerca del equilibrio mental de su santa madre?¿y porqué? otra cosa que siempre me ha hecho gracia es la gente que, sin darse cuenta (supongo y espero), llama "teta" a su progenitora, al evitar una tilde que se hace necesaria en el uso del castellano para referirse a la madre de un@. Pero bueno, no voy a ponerme tiquis miquis, que al fin y al cabo el "mama" está mu extendío.
Otro caso que ilustraría parte de la sociedad que puebla el barrio, estaría en el hombre-papa (o papamán). Un señor que un buen día pasó caminando por debajo de mi balcon una noche en que mi coleguilla Iván vino a cenar. En apariencia normal, el tipo caminaba incluso con cierta ligereza cuando, sin alterar ni el paso ni la expresión de su rostro en lo más mínimo y sin previo aviso, el individuo ladea la cabeza y zas! saca una tralla descomunal. Repito; el colega no alteró el ritmo de su marcha en ningún momento, y después de sacar la papilla, su rostro permanecía como si nada hubiera pasado. Tres metros más adelante, el hombre-papa vuelve a repetir su hazaña, esta vez hacia el otro lado...
El dominio que este señor nos mostró del arte del vómito y del mundo de la embriaguez etílica nos dejó perplejos, y me hizo pensar que en el barrio hay nivel. Baste percatarse de la densidad de establecimientos baretiles de la que el barrio presume.
Pero vamos a centrarnos en mis vecinos más inmediatos, porque la cosa no tiene desperdicio, como bien me advertía Gemma en su día. Vivo en un búnker rodeado por tres barreras que hay que franquear antes de acceder a ninguna de las viviendas de la comunidad. Ésta está formada por varios bloques que conforman una manzana entera, y la peña de por aqui le teme a los cacos, por lo que es importante para La Comunidad cerrar todas las puertas a cal y canto (tres hasta llegar a las vivienda, como ya he dicho), e informar de toda persona que entra o sale... Evidentemente, la última es una medida que ignoro en la medida que me es posible... No veas, con los abuelos de la Gestapo! Entre mis vecinos hay de todo en cuanto a los orígenes, si bien todos ellos comparten el hecho de estar ya entraditos en la tercera edad (en algunos casos, en la cuarta o en la quinta, se diría). Semana sí semana no, se pueden leer carteles que cuelgan los propios vecinos y que anuncian que tal día se celebrará el funeral por tal o cual vecino. Están cayendo como moscas. La pirámide demográfica del lugar donde vivo no es ni una pirámide; sólo un enorme techo, en la parte de arriba. Y un grano algo más abajo: yo.
Después de nueve meses aquí metido, sólo conozco a dos de las personas con las que comparto el bloque. Los demás son como espectros que sólo en raras ocasiones se cruzan con un servidor sin apenas saludar. Yo creo que duermen durante el día en un baúl, y desarrollan su actividad (cualquiera que sea) durante la noche, para evitar el contacto con esos seres que son los vecinos.
En cuanto a los que conozco, una de ellas es la Senyora Pilar. La senyora Pilar es un caso fascinante que merece atención, por lo que la dejaré para el final. Vive en el mismo rellano que yo, justo en frente de mí.
La señora de abajo es la Mari. La Mari se ve más normal, más en este mundo, y siempre se muestra simpática conmigo. Al menos, cuando estamos cara a cara. Debe de andar entre los 65-70 años, y con ella he desarrollado un curioso sistema de comunicación mediante el cual, si la música de mi casa está muy alta para su gusto, no tardan en retumbar los atronadores golpes de su escoba lanzados contra su techo (mi suelo). Eso sí, cuando nos vemos, todo es buen rollo.
El vecino zumbao. Éste vive en el bloque de al lado, pero aseguro desde aquí que es lo mismo que tenerlo metido en casa cuando le dá por despotricar contra toda cosa o ser que se ponga por delante. Por lo que "las chicas de oro" me cuentan -y lo que voy deduciendo yo-, el tipo tiene afición por agarrar unas curdas siderales, que exorciza de su cuerpo en forma de imprecaciones, maldiciones y juramentos lanzadas a todo el volumen que su corrompida garganta le permite. Su preferida es la que condena a todo aquél que se meta con su hermana, a la que -dice- quiere como a una madre y que nadie sabe si existe realmente. Es hermano de un tipo esquizofrénico que pasará el resto de sus días en Sant Boi.
Y la senyora Pilar... el ejemplar más exótico de toda la colección, y su marido, que es el presidente de la escalera. Tenemos como 50 presidentes: el del parquing, el del jardín, el de cada escalera, el de toda la comunidad... toda una jerarquía. Bien, pues la senyora Pilar, más un fenómeno paranormal que una persona, es el primer individuo con el que coincidí... eso ocurrió la misma primera noche en que entré al piso. Venía con Ivi, que me ayudó a trasladar algunas cosillas, y al ir a salir por la noche, y antes de que pudiese cerrar la puerta de mi casa, la Senyora Pilar irrumpió en la escena (en el rellano) con la presteza del rayo, talmente estuviera viviendo adherida a la puerta de su casa en espera de alguna presa, rollo viuda negra... la cosa duró unos tres cuartos de hora (no exagero), durante los cuales nos puso al día de la normativa de la comunidad, así como de otros pormenores relacionados, sobretodo, con su vida. Su rodilla, sus disgustos (porque yo creo que esta mujer no tiene alegrías) Ah! y no debemos abusar del ascensor! no es que se estropee, como me informó al yo preguntarle pero, ¿y si lo hace?¿eh?. Fueron, como digo, tres cuartos de hora de aguantar esa risa tonta que te sobreviene cuando en realidad, lo que tienes son ganas de echarte a llorar. Por cierto, que la cantinela que nos encajó aquella noche es la misma que me suelta todas y cada una de las veces que nos vemos, pero en versión reducida, ya que últimamente le suelo dar largas a la que puedo: Que si estamos muy contentos contigo (claro, casi nunca estoy en casa), que mira qué mal tengo esta rodilla, que si el vecino borracho, que cierra la puerta del bloque, que si mi marido es el presidente de la comunidad... una joya de mujer, vamos. La última (y varias veces ya repetida), es que la senyora Pilar me anima (más bien me incita, y lo hace a menudo) a tener hijos... como ve entrar a mujeres en casa de vez en cuando, y echa tanto de menos las criaturas, pues todo solucionado; que se ponga el Dani a procrear... Eso sí; si necesito algo sólo he de llamar a su puerta, como se encarga de recordarme en cada uno de los momentos en los que coincidimos. De hecho, empiezo a creer que tiene algún interés oculto en que yo visite su casa, pues no deja de insistir en ello. Hasta me hizo pasar un día para que viese el belén que había montado... me supo mal decirle que yo paso de eso de la santa concepción y de cosas similares que yo considero pamplinas, así que no se lo dije.
Recuerdo una ocasión en la que llamó al timbre de mi casa y, al yo abrir, la mujer se sobresaltó y me pidió perdón... Yo me quedé algo alucinado, ya que aún no había ningún motivo por el que debiera ella pedirme perdón. Sin embargo, y a medida que la conversación avanzaba, empezó a vislumbrarse el verdadero motivo de aquella visita, que era nada menos que averiguar qué cuezo yo en mi casa. El tema con el que me abordó era tan trivial que ni lo recuerdo, pero sí recuerdo preguntas del rollo ¿y como estás?¿qué haces, tan solo?¿no te aburres?¿no te has planteado tener hijos? he visto que a veces invitas a alguna moza... senyora Pilar!
"En resumiendo", que nadie escoge a sus vecinos, tal y como hoy en día está el percal de la vivienda, pero joder, la Providencia a veces se podría enrollar un poquito más.







Un beso mu grande pa la señora Pilar. Y otro pa la Mari. Y pal vecino cebolleta, un calcetín que morder cuando le posea al ansia de aberrar al mundo. Y to er cariño pa la gente del sú.

divendres, 25 de gener del 2008

foto-book para Anna

Bueno!!! Parece que, ahora que hallé un programa que me permite confeccionar mi blog sin ponerme todas las trabas del universo, podré mostraros algunas de las fotos que he ido tomando desde que descubrí el arte de la fotografía. Es algo que llevo algún tiempo intentando... y parece que me aproximo al final!!!
Trataré de ir añadiendo material, para que todos podais verlas y opinar.
Las que aqui os enseño fueron tomadas con el objetivo de confeccionar un foto-book para mi amiga Anna (imagen), que está trabajando para consolidar su carrera como actriz. Necesitaba material para mostrar en cástings y otros soportes promocionales y qué mejor opción, cuando no se tienen los recursos económicos que uno desearía, que apelar a ese amigo que sabe hacer fotos, y que no va a cobrarte las cifras astronómicas que piden los profesionales consolidados en el sector (yo me conformo con unas birrillas).
Actualmente, este es el material acabado del que dispongo para mostrar, pero en breve tendré listas muchas más. De hecho, ya tengo las capturas (unas 200), que deberían acabar en -más o menos- 15 o 20 imágenes definitivas.
Si bien el resultado está lejos de acercarse a lo que un fotógrafo podría obtener con el equipo adecuado, las posibles carencias en la toma y procesado de las imágenes ha intentado ser compensada con algo de imaginación; Es éste el momento de agradecer a Quelot que nos cediese un fantástico espacio diáfano que hay en su madriguera, y que nos fue más que bien para realizar la sesión. Por lo demás, y a falta de fondos, flashes de estudio, difusores y otros accesorios, las fotos fueron realizadas con dos fuentes de luz contínua que, además de iluminar, evitaron que tuviésemos que poner la calefacción. La verdad es que lo pasamos bien durante la sesión, cambiando vestuarios, inventando nuevas combinaciones de ropa y peinado, buscando actitudes... siempre intentando ceñirnos, en este caso, a lo que se espera del foto-book de un actor o actriz; esto es, expresiones lo menos alteradas posible que muestren, de manera natural, el aspecto físico de la persona. Las fotos, ni que decir tiene, tampoco deben arrojar una componente artística que pueda alterar el aspecto de la persona, ya que se busca saber cómo es. De cómo podría llegar a ser, en teoría, ya se ocupa la dirección artística de la obra en cuestión para la que se esté evaluando al actor/actriz.
Así que éste fué el resultado (o parte de él), y si bien yo creo que esto se puede mejorar muchísimo con los medios adecuados, Anna está contenta, que es, al fin y al cabo, lo que en este caso interesa.
Al margen, comentaros que ésta ha sido una oportunidad genial de volver a coger una cámara (las fotos son de hace muy poquito) y de disfrutar haciendo fotos después de cierto periodo de inactividad que me ha tenido sumido en una oscura laguna de improductividad a prácticamente todos los niveles, y que parece que empiezo a querer abandonar.
Quiero dar las gracias también a Clara, por prestarme su cámara digital (yo trabajo aún con una analógica). Eso me ha permitido empezar a familiarizarme con la captura digital y con el proceso de post-producción que es necesario realizar sobre toda imagen digital.
Y gracias, por supuesto, a Anna, por confiar en mí y en mi criterio, dejando en mis manos toda cuestión técnica y casi toda cuestión estética.

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