Hola de nuevo, lectoras, lectores y cualquier otra criatura que pueda estar accediendo a estas líneas. Siento el parón, pero es que no me he encontrado muy dispuesto para escribir, ultimamente. Esta vez, lo hago para hablaros de mi último viaje a Holanda. Lo hice con motivo de la boda de mi amiga Cath, que es de cerca de La Haya... la verdad es que subía acojonado, pues debido a que Cath debía andar más liada que la pata de un romano en los días previos a la boda, fue poca la comunicación que mantuvimos, y yo ya me veía rodeado de gente desconocida que hablaría en un idioma desconocido...
Pero lo cierto es que todo fue muy bien. la boda también, quiero decir. Durante un momento de la celebración, en la sala donde se hizo la fiesta, hicieron un pase de fotos, proyectado en enorme en la pared, repasando un poco la vida de los novios y, ¿a que no sabeis a quien me encontré, de repente, en aquella pantalla gigante? a mí!! pusieron una foto de la época en la que Cath y yo salíamos juntos por las calles de Londres, recordando esa época de su vida. Y como allí todos saben hablar inglés (lo mismo que aqui, vamos), acabé relacionandome con mucha gente que me reconoció como ex-noviete de Cath, y encontrando tb algunos conocidos de mi etapa londinense. Total, que muy bien, aunque esta gente acaban muy pronto este tipo de fiestas -a las 0:00 ya no quedaba ni dios en la fiesta-. Eso sí, eso no les representa un problema a la hora de agarrar la caraja...
Por lo demás, todo genial; tres días en Holanda repartidos entre Amsterdam y Rotterdam a los que les saqué buen partido. Fotográfica y anímicamente. Si quereis, las fotos del viaje están ya colgadas en Picasa. Sólo teneis que clicar en la miniatura de la presentación del lateral de la página del blog.
Holanda es un pais que me gusta. Me gusta mucho. Y ello pese al clima de mierda. Porque eso sí lo tiene. Pero, además de lo bonito y fotogénico del país, lo que me gusta es la obertura de miras de sus gentes. Se trata de un pais tolerante con las personas, y muy razonable en todo lo que toca a sus libertades y derechos. La manera en que tratan el tema de las drogas, o de la prostitución, como abordan la cuestión del sexo, la de la inmigración y, en general, la convivencia entre las personas... esta gente entiende que el ser humano NECESITA divertirse. Resulta muy agradable. Pero es que si además de todo esto, te puedes pasear por las calles y los canales estando puesto de alguna variedad de la maravillosa hierba que allí puedes comprar, entonces todo gana aún en encanto.
Como digo, es un viaje que siempre que hago (debe de ser la sexta o la séptima vez que voy a parar allí), me deja un agradable sabor de boca. Si bien, como en todo viaje, siempre acabas encontrándote al final con el regreso. La vuelta a nuestro pais. Pais que cada vez aborrezco más. Y no porque sea feo, porque el clima sea malo o se coma mal, no... aqui el problema es de actitud, y eso cansa más que la persistente lluvia Holandesa, creedme.
